La sala dedicada a Murillo estaba llena de gente. Rodeados de arte, compartimos una tarde en la que la música se convirtió en encuentro, emoción y silencio atento.
Gracias a todos los que nos acompañasteis y llenasteis el espacio de escucha y emoción.
Sevilla respondió con creces. El aforo se completó y hubo numerosas personas que no pudieron acceder, algo que nos emociona y compromete. Gracias por acercaros, por esperar y por demostrar que hay un público vivo y con ganas de música en espacios tan únicos como este. Vuestro apoyo es el mejor impulso para seguir promoviendo más actividades culturales de calidad.
La música sigue viva cuando se comparte.








